Nuestros vinos

Sela

Sela es un vino con fuerza, juvenil, con muchas cosas que contar pero con la voz fresca de la juventud. De viñedos sostenibles. Listo para consumir cuando sale al mercado con una crianza más corta que sus hermanos mayores y con buena capacidad de guarda. Un vino muy atractivo para la gente joven que empieza a vivir la pasión del mundo del vino.

Roda

En Roda buscamos los pagos que ese año han madurado con la sensación de fruta roja, con la expresión de los aromas presentes en el borde de la copa, dispuestos para ser sentidos de inmediato, con notas de especias dulces y una agradable frescura. En boca la fruta roja es la protagonista, con un paso de boca fresco, largo, sedoso y de volumen continuo.

Antes de la cosecha de 2002, RODA se llamaba RODA II.

Roda I

Roda I está ensamblado por los pagos que ese año han madurado con la sensación de fruta negra. La fruta negra, honda, casi siempre dominada por la ciruela, acompañada de notas minerales, chocolate, sensaciones balsámicas, forman un todo que va fluyendo lentamente desde lo más profundo de la copa hasta hacerse enorme al entrar en la nariz que lo espera. En boca, el volumen se hace patente, la complejidad frutal envuelve suavemente el espacio bucal notándose los taninos abundantes y fundidos. El vino se alarga marcando el recuerdo por vía retronasal cada vez que se respira. Perdura una sensación de fruta y de frescura que invita a continuar bebiéndolo.

Cirsion

En 1995 descubrimos que algunas cepas producían uvas cuyo sabor era muy diferente al de las plantas de alrededor. Nos producían una sensación de plenitud, de volumen, con registros más próximos a un vino que a una uva. Dos años después, elaboramos nuestro primer Cirsion, que no salió al mercado y comprobamos que con una corta crianza, alcanzó un nivel de sedosidad increíble y una complejidad frutal fuera de lo común. Cada vendimia recorremos los viñedos buscando esta curiosa rareza natural y así, una entre mil, se recogen las uvas de Cirsion.

Vinos que emocionan

Los vinos de RODA tienen estilo propio. Una nariz acogedora. Los aromas predominantes proceden del viñedo: fruta roja o fruta negra siempre presente. La madera, en segundo plano, casi imperceptible. Las especias dulces y las notas minerales aportan complejidad. Los registros balsámicos, frescura. En boca es donde se hacen grandes. Voluminosos, sin vaguadas. Sabrosos, frutales y largos. Con taninos fundidos y suaves.

Sensación de plenitud y de frescura. Invitan a tomar otro sorbo. Respeto absoluto a la añada: hasta la última gota del vino de cada botella corresponde a la cosecha indicada en la etiqueta. El compromiso, ambicioso, consiste en ofrecer el mejor vino posible que la añada meteorológica ha sido capaz de crear en nuestros viñedos. Nuestro sistema de viñedos nos permite ofrecer siempre vinos excelentes. Son vinos para transmitir sensaciones.