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RODA: la revolución cumple 30 años
06.10.2017
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Fundada en 1987, Bodegas RODA celebra tres décadas de trayectoria, consolidada como el más moderno entre los grandes clásicos de Rioja. 

La bodega ha sido pionera a la hora de valorar las viñas viejas y recuperar la esencia de la viticultura tradicional, incorporando nuevos conceptos para convertirse en una referencia de los vinos riojanos del siglo XXI.

Con 70 hectáreas de viñedo en propiedad y 50 de proveedores externos, cuenta actualmente con una gama de cuatro vinos: RODA, RODA I, CIRSION y SELA.

Bodegas RODA celebra este año sus primeros 30 años de trayectoria, consolidada como una de las bodegas más representativas de la D.O.Ca. Rioja. Desde sus inicios, la bodega se distinguió por poner en valor el modelo tradicional de la viticultura riojana, desmarcándose de la tendencia que imperaba en la región en los años ´80, imponiendo criterios enológicos productivistas y globalizados. 

Aunando una clara vocación innovadora con un profundo respeto por la tradición de esta histórica región, RODA ha sido pionera, cuando nadie lo hacía, a la hora de recuperar la esencia de la identidad vinícola riojana, desde una perspectiva contemporánea. 

Gracias a estos principios fundacionales, y a la rápida proyección que pronto alcanzó el proyecto, RODA se convirtió en un referente de modernidad, con criterios que luego siguieron otras bodegas, contribuyendo a una nueva manera de entender el vino de Rioja. Hoy, debido a ese papel tan significativo en un período de grandes cambios en la viticultura de la región, RODA es considerada como un clásico: el más joven entre los grandes de Rioja. 

Un proyecto con bases sólidas

La historia de la bodega se inició en el mes de junio de 1987, cuando los empresarios Mario Rotllant y Carmen Daurella, vinculados al sector de la distribución del vino, adquirieron una finca con viñedos en el entorno de la villa riojana de Haro, creando la sociedad Bodegas El Calado, que posteriormente adoptaría el nombre de Bodegas RODA, acrónimo conformado por la primera sílaba de los apellidos de los propietarios. 

La decisión de establecer la bodega en el Barrio de la estación - epicentro histórico del vino riojano desde 1877, donde se alojan las bodegas centenarias más representativas de la D.O.Ca. - no fue causal, ya que uno de los fundamentos del proyecto era mantener una fuerte identificación con las raíces vinícolas de Rioja, aunque aportando una nueva visión para poner en valor las virtudes de los viejos viñedos de la región a través de la innovación en las metodologías de producción, siempre con la máxima ambición cualitativa. 

En sus primeros pasos, RODA contó con el apoyo de Félix Alonso, un viticultor de la zona que aportó sus viñedos al nuevo proyecto. También desde el comienzo, la bodega destacó por realizar fuertes inversiones en todas las áreas, que garantizaran los mejores medios técnicos y profesionales en la elaboración y posicionamiento de sus vinos. La juventud del equipo de trabajo es otro de los aspectos que distinguieron a RODA en sus inicios. 

Si bien durante los primeros años, la dirección del proyecto fue asumida por los propietarios, a partir de 1998, con el nombramiento de Agustín Santolaya como Director General, la gestión se traspasó a la misma bodega, con segregación de responsabilidades: Isidro Palacios en la dirección agrícola, Carlos Díez a cargo de la dirección de la bodega y José Raventós como responsable comercial. Con el correr de los años, el organigrama de RODA ha ido creciendo con la incorporación de grandes profesionales, que han sabido mantener el espíritu de trabajo y cohesión del equipo. 

En cualquier caso, bajo la máxima responsabilidad de Santolaya, RODA ha mantenido los criterios fundacionales de la bodega, afianzando la calidad y el estilo de sus vinos, que se sustenta en la apuesta exclusiva por las variedades autóctonas y el respeto absoluto por el carácter de la añada, siempre en busca de la elegancia y la frescura, priorizando la expresión de la fruta sobre la madera, garantizando la longevidad - aun cuando sean vinos que se disfruten en su juventud - y la fidelidad al paisaje de la Rioja Alta. 

Filosofía vinícola

En su búsqueda de la expresión del carácter del paisaje, la añada y el estilo propio de Rioja, la bodega definió para la elaboración de sus vinos una política de criterios muy rigurosos. En contra de la extensión de las nuevas plantaciones y a favor de frenar el arranque de las viñas viejas, se volcó en buscar y adquirir viñedo viejo, mejorando las condiciones de compra de las uvas y pagando al contado a los viticultores. De esta manera, RODA devolvió el valor al patrimonio vinícola riojano, apostando por el cultivo en vaso, a contracorriente de la expansión de la espaldera. 

En 1991, la construcción de la primera fase de las instalaciones de la bodega - que se complementaría con dos fases más, la última en el año 2000-, sin duda contribuyó también a concretar las aspiraciones cualitativas de RODA. Y en 1992, la adquisición de nuevas parcelas de viñedo viejo, permitió ampliar la producción sin alterar los principios cualitativos. 

30 años después, los fundamentos de la filosofía vinícola de RODA aún se mantienen vigentes: 

  • Empleo exclusivo de las uvas de viñas viejas (más de 30 años); salvo para la producción del vino más nuevo de la gama, Sela, que se elabora con viñedos de entre 15 y 30 años. Las uvas vendimiadas en las viñas con menos de 15 años aunque ya alcanzan un gran alto nivel de calidad se venden en el mercado. 
  • Dependiendo de la meteorología anual, se prioriza el trabajo de los suelos con cubierta vegetal, prescindiendo de herbicidas y minimizando el empleo de productos de síntesis química. 
  • Determinación del momento óptimo de vendimia mediante visitas, observaciones y catas de uva en el viñedo. 
  • Vendimias en cajas de todas las uvas producidas en la propiedad, así como de los proveedores externos. 
  • Rigurosa selección de ls uvas que entran en bodega (RODA fue la primera bodega de la D.O.Ca. Rioja que contó con una mesa de selección).
  • Vinificación por parcelas. 
  • Fermentación en tinas de roble francés (en contra de los depósitos de acero inoxidable que eran tendencia en los años 80 y 90). Apuesta por las fermentaciones espontáneas, prescindiendo de levaduras seleccionadas. 
  • Fermentación maloláctica en barrica, también de forma espontánea. 
  • Incorporación de innovaciones técnicas en todos los procesos: analíticas, control de temperaturas en las tinas de madera, uso de un porcentaje adecuado de barricas nuevas, etc. 

En RODA, la fidelidad a todos estos principios de producción no se contradicen con una decisiva apuesta por la investigación y el desarrollo, sobre todo a partir de 1998, cuando la bodega impulsó su primer proyecto de I+D+i, la creación del Banco de Germoplasma de Tempranillo, que ha conseguido identificar más de 500 morfotipos diferentes en viñedos viejos de Rioja. Desde entonces, RODA ha realizado en I+D+i una inversión media anual correspondiente a un 7% de su facturación bruta, y cuenta en su estructura con un departamento permanente de Investigación y Desarrollo que ha alumbrado proyectos de gran relevancia para los ámbitos de la viticultura y la enología. Uno de ellos es Familia RODA 107, familia de varios morfotipos de tempranillo que ha contribuido a recuperar la antigua genética de los viñedos, poniendo al alcance de los viticultores una alternativa más adecuada para la elaboración de tintos de calidad que la tempranillo clonal. Actualmente, el éxito de Familia RODA 107 se ha extendido por el mundo, con la plantación de una media anual de 200.000 plantas de este material en todo el viñedo global. 

En la misma línea de estos proyectos se sitúa el último desafío del departamento de I+D+i de RODA: la búsqueda de una familia de tempranillos que pueda soportar los efectos del cambio climático. 

Gama, distribución y rentabilidad

En 1992, RODA elaboró la primera añada que se comercializó de sus dos primeras marcas, RODA II Y RODA I, con una producción total de 300.000 botellas que llegaron al mercado en 1996. 

Desde aquel esperado "estreno", la producción de la bodega ha ido creciendo, aunque sin superar las 300.000 botellas anuales (entre RODA y RODA I) que se establecieron desde un principio como tope productivo. 

La creación de una red comercial, que se concretó en 1995 y fijando un cupo del 50% de la producción para la distribución nacional y otro tanto para exportación, ha permitido alcanzar el objetivo de la rentabilidad económica sin prisas, pero con solidez: desde 1998, año en el que RODA consiguió por primera vez beneficios, no ha tenido pérdidas ningún ejercicio. 

Desde la primera añada comercializada (1992), la gama de RODA también ha evolucionado. En la cosecha de 1998 se elaboró la primera añada de CIRSION, la cuvée más exclusiva y singular de la bodega, que se elabora a partir de cepas seleccionadas por el alto nivel de polimerización de taninos en sus uvas, lo que incide en la finura, complejidad y riqueza del vino. Este vino sólo se produce en las añadas en los que la climatología permite este tipo de maduración. 

Por otro lado, a partir de la añada 2001, RODA II pasó a llamarse RODA por considerarse desde la distribución que un vino de alto nivel no debía tener la aceptación de "segunda marca". Desde entonces, los vinos emblemáticos de la casa son RODA y RODA I. Ambos responden a la idea de transmitir de la manera más precisa la visión del paisaje, la añada y la influencia de tres climas (atlántico, continental y mediterráneo), ensamblando los vinos de las distintas parcelas, destinando a RODA aquellos que ofrecen un perfil organoléptico de fruta roja, y a RODA I los que atesoran las características de la fruta negra. 

Finalmente, en la añada 2008 se sumó a la "familia RODA el tinto SELA, el más fresco y jovial de la gama, que se elabora a partir de los viñedos de entre 15 y 30 años. Franco y fácil de llevar a la mesa, no pierde la nobleza que caracteriza a las otras etiquetas de la casa. Su producción está limitada a 80.000-90.000 botellas anuales. 

Amén de los cuatro vinos de Bodegas RODA, la propiedad ha desarrollado a lo largo de estas tres décadas otros proyectos en el sector del vino y la alimentación, siempre con el apoyo de sus equipos técnico y comercial. Uno de ellos es la producción de aceite de oliva virgen extra en privilegiadas regiones del Mediterráneo (el Ampurdán y Mallorca), con olivos plantados en 1996 y 1997. Esta iniciativa se concretó con el lanzamiento de las marcas AUBOCASSA y DAURO, en 1998 y 1999, respectivamente. El primero de estos aceites ha consolidado su presencia en el mercado, convirtiéndose en una referencia entre los AOVE españoles de mayor calidad. 

El otro proyecto emprendido por los impulsores de RODA es Bodegas LA HORRA, establecida en la Ribera del Duero desde 2009 y también orientada a la elaboración de vinos de gran calidad, con las marcas CORIMBO y CORIMBO I. 

RODA en la actualidad

Con todo ello, Bodegas RODA celebra su 30º Aniversario en una posición de privilegio, como marca de referencia en el ámbito del vino español. Un proyecto consolidado que produce anualmente 300.000 botellas, a partir de un viñedo que hoy alcanza las 120 hectáreas, 70 de las cuales pertenecen a la propiedad. 

En estas tres décadas de trayectoria, RODA ha sabido hacerse un lugar en el mercado con una política de precios muy clara - posicionó sus vinos por encima de la gama habitual en la región, con subidas posteriores moderadas y contención durante la crisis económica - y una estrategia de marketing basada en la transparencia de un proyecto "con las puertas abiertas" y su identificación con e paisaje de la Rioja Alta. 

Con estos postulados y gracias al éxito en el desarrollo de su modelo de negocio, RODA no sólo se ha consolidado como empresa, sino que también ha beneficiado al sector del vino riojano, dando valor a la viticultura tradicional de la región e incorporando al mismo innovaciones en busca de la excelencia. 

Por fin, RODA también ha contribuido a dinamizar el enoturismo en el área del Barrio de la Estación de Haro, desarrollando su propio programa para visitantes desde el año 2003 e inaugurando en el 2010 un bar de vinos abierto al público. Asimismo, la bodega cuenta con los ciclos de exposiciones fotográficas "Maridajes", organizados desde el año 2007 junto con la Fundación Foto Colectania a partir de las fotografías de su propia colección. Con ello, la bodega ha conseguido atraer hasta 11.000 visitantes anuales, convirtiéndose en uno de los focos de atracción para aquellos que desean conocer el epicentro histórico del vino riojano. 

 

 

 


 
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