Procesos

 

Recepción de la uva
Los racimos entran por una cinta, sin sufrir ningún daño, hasta una mesa de selección con seis personas donde se termina la selección que se ha realizado en el viñedo. Las uvas están listas para el despalillado.

Encubado y vinificación
La nave de elaboración de RODA es una sala con tinas de roble francés que se renuevan cada diez años.
Todas las tinas están provistas de bombas de remontado individuales, sondas de control de temperatura y sistema de refrigeración y calefacción, los bazuqueos son manuales. Las capacidades van desde 12.000 a 20.000 ltrs.

Las uvas de cada uno de los viñedos distintos, se encuban por separado en tinas diferentes.
Como norma se fermenta sin sembrar con levaduras seleccionadas, dejando que la flora autóctona se encargue del proceso.
Cada viñedo exige una vinificación a medida, pero en términos generales el proceso consta de tres fases: maceración prefermentativa en frío, fermentación y maceración postfermentativa. Suelen ser habituales encubados de 18 a 20 días.

Descube
Este es otro de los momentos fundamentales del vino y para determinarlo además de las analíticas cotidianas de cada tina, un equipo de cuatro personas cata diariamente cada una de las vinificaciones.
Los vinos se descuban directamente a barrica y los hollejos se escurren en dos prensas verticales.

 

Fermentación maloláctica
Desde los primeros ensayos sobre la FML en nuestros vinos, vimos que el método que mejor se adaptaba al estilo que buscábamos era realizarla en barricas de 225 ltrs.
Las estrictas exigencias de las bacterias lácticas en cuanto a las condiciones de temperatura, nos hizo lanzarnos a un proyecto de I+D+i para desarrollar un nuevo concepto de sala bioclimática en la que pudiéramos hacer la FML y la estabilización natural de 1.200 barricas al mismo tiempo.
El proyecto, catalogado como Eureka, resultó un clamoroso éxito y construimos la primera sala de malolácticas climatizada mediante suelo radiante y refrescante.
Los vinos se descuban directamente sobre barricas de roble francés, el 50% nuevas y el otro 50% de un vino, manteniendo separados los 17 ecosistemas vinificados.
Conseguimos 20ºC de temperaratura en el vino, manteniendo humedades entorno al 75%. Durante este proceso las barricas se tapan con tapón de cristal y se rellenan diariamente.

Estabilización natural
La FML termina durante el mes de diciembre, en ese momento se apaga el suelo radiante y comienza el proceso de estabilización natural.
La sala está provista de un gran ventanal en su lado norte que se abre y deja pasar el viento frío de los meses de diciembre, enero y febrero. Con este sistema natural se consiguen temperaturas entorno a 6ºC que favorecen la decantación de los restos de levaduras, bacterias y demás partículas en suspensión en el vino.

Crianza
Terminada la estabilización natural se hace un trasiego, unificando las barricas de cada pago y manteniendo siempre los  viñedos por separado.
En Roda tenemos tres naves de crianza definitiva, dos subterráneas, excavadas en la roca, que las llamamos, LA NAVE DEL CARDO, haciendo honor a una gran escultura de forja que representa las tres flores de cardo que forman nuestro emblema y EL CALADO, un antiguo túnel del siglo XIX que sale a 12 metros de profundidad a una terraza sobre el río Ebro. La tercera nave es la misma que empleamos para la FML, la llamamos la NAVE T y para este proceso ponemos en marcha el suelo refrescante, consiguiendo una temperatura de 15ºC en el vino.
Las tres se emplean con el mismo fin pudiendo usar sus diferentes condiciones climáticas en función de los distintos tipos de vino.
La duración de la crianza en barrica varía dependiendo de cada pago, pero la norma habitual está entre 12 y 16 meses.

El ensamblaje: RODA y RODA I
Cuando los vinos diferentes llevan un año de barrica, llega el momento definitivo de ensamblar los pagos que tienen características de RODA y los que su carácter es de RODA I. Para RODA van los vinos de fruta roja, con los aromas siempre presentes en el borde de la copa, dispuestos para ser apreciados de inmediato, con especias dulces y una festiva frescura. En boca la fruta roja debe ser protagonista, con un paso de boca fresco, largo, sedoso y de volumen continuo. Vinos importantes, perfectos para la gastronomía.
Para RODA I van los vinos de fruta negra, con aromas de gran hondura que salen lentamente de la profundidad de la copa y se hacen grandes en la nariz, con notas minerales, de chocolate y ciruela negra. En boca deben ser frutales, voluminosos, complejos, envolventes y largos, con taninos fundidos y sensación fresca. Vinos grandes, para la gastronomía y la reflexión.
La selección de los dos vinos representa un complejo trabajo de equipo para el que son necesarias muchas catas y una gran compenetración.
Hay viñedos que un año van a formar parte de RODA I y al año siguiente forman parte de RODA, incluso puede haber años que no entren a la bodega. Todo depende del capricho de la meteorología anual y de su interpretación en cada ecosistema.

Botellero
Tanto RODA I como RODA salen al mercado como reservas por lo tanto tienen que pasar tres años entre barrica y botella. Si su crianza en barrica ha sido entre 12 y 16 meses, en botella permanecerán entre 20 y 24 meses como mínimo.
Buscamos que los dos vinos salgan al mercado listos para beber pero con vida por delante para poder mejorar durante muchos años.