
El viñedo es el corazón de nuestros vinos. Su conocimiento exhaustivo, la interpretación de sus necesidades y su cuidado minucioso suponen una obligación inexcusable. Utilizamos cepas viejas, que aportan cualidades extraordinarias a las uvas, y tres variedades: tempranillo, graciano y garnacha. La vendimia es manual, respetuosa y experta.
La uva, sus cualidades y sus matices atesoran el misterio de cada viñedo, cada clima, cada entorno, cada añada…
El reto es conseguir transmitirlos a nuestros vinos.
Empleamos viñedos viejos porque consideramos que el equilibrio de producción que se consigue en ellos es insuperable, porque la profundidad de sus raíces y el volumen de suelo explorado aminora la influencia de la sequía y de las lluvias excesivas y porque son capaces de aportar mayor complejidad a las uvas.
Utilizamos tres variedades, Tempranillo, Graciano y Garnacha.
El clásico vaso Riojano está formado por tres brazos irregulares que salen desde el suelo y pueden alcanzar hasta 1 m. de altura, cuando un brazo se rompe por su edad o por su inestabilidad se sustituye por un nuevo brote desde la base.
Coloniza perfectamente el espacio en las tres dimensiones y permite que los racimos estén extraordinariamente bien aireados, sin tocarse unos con otros.
Consideramos que es el mejor sistema de conducción en nuestra zona.
El respeto a la naturaleza es una obsesión en nuestro cultivo, la hierba suele crecer libremente desde el mes de octubre hasta el mes de abril y las borduras de los viñedos se mantienen con la flora autóctona durante todo el año para que los insectos beneficiosos puedan cerrar su ciclo.
Los abonados se limitan al mínimo, aportando la mayor parte en forma de estiércol.
Los tratamientos fitosanitarios son fundamentalmente en forma de azufre y cobre, evitando, en lo posible, los productos de síntesis química.
Una de las operaciones más complejas y de las que más esfuerzo requieren es la selección de los viñedos que van a entrar a RODA y del día de vendimia.
Entre el comienzo de la maduración y el final de la vendimia, las visitas a cada viñedo se intensifican hasta llegar a tres veces por semana. La observación detallada de cada síntoma, texturas, colores, la cata de bayas y pepitas y el apoyo continuo del laboratorio nos permiten aproximarnos al hipotético óptimo de la maduración.
Una cuadrilla de 40 personas, que repiten año tras año, se encargan de vendimiar manualmente, en cajas de 18 Kgs. la viña que se ha determinado ese día.
Salvo alguna excepción, todos los viñedos, sean propios o no, los recolecta nuestro personal para poder controlar el momento y la selección de racimos en campo.
Es frecuente que en algunos casos se hagan dos vendimias e incluso tres para poder recoger todas las uvas con la maduración perfecta.
Las cajas se transportan a la bodega paletizadas en remolques o camiones y una vez vaciadas se lavan meticulosamente y vuelven al próximo viñedo.
La producción media por hectárea no supera los 5.000 Kgs. o lo que es lo mismo, los 34 Hl.
Cada uva, durante su maduración, debe captar hasta el más mínimo detalle del paisaje que la rodea, el calor de los días de septiembre, el frío de las noches de octubre, la transparencia del inicio del otoño, los días que se hacen más cortos, el viento del norte al atardecer, la fragancia de las hierbas aromáticas que la rodean, las sensaciones del suelo donde vive, la oscuridad del subsuelo que penetran las raíces. Los pequeños matices las hacen diferentes cada añada y nuestro reto consiste en saber interpretarlos y transmitirlos a través del vino.

Avda. Vizcaya, 5. Barrio de la Estación. 26200 Haro (La Rioja). +34 941 30 30 01
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